"Aprender la levedad del pájaro."

martes, 27 de septiembre de 2011

Cuando empezaron a desaparecer.

Y ahora siento la ausencia de los que por un tiempo fueron mis hermanos y hermanas, compartimos llantos, risas, angustias, compartimos tanto y ahora, por mucho que afine el oído, por mucho que alce mi voz no escucho más que el silencio, que la soledad de mi casa incluso ya sin cortinas, sin imágenes de su rostros que antaño me dijeron tanto, quiero pararme a saludarlos, charlar un rato, tomar café, quiero escuchar sus voces, sus latidos entre mis sueños, sus precoces bienvenidas, su amabilidad. Quiero sentir que no estamos lejos, que no existen fronteras ni tiempo, quiero llamarlos, abrirles las puertas de mi casa y que entren uno a uno, quiero escuchar todas las historias que desconozco desde que se fueron, quiero mirarles a los ojos con el frío en el cuerpo y reír y que por un momento, de nuevo, entre los delirios de sidra y lluvia, sienta que la libertad se halla donde ellos posaron su mano, en el mismo rincón de mi cuerpo que ellos rozaron.

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